Historias

¿Un tren que cruza un estadio de fútbol?

En el fútbol se ha visto de todo. Nunca deja de sorprendernos, como sucede en la historia que os contamos a continuación: un tren que atraviesa un estadio de fútbol.

Debemos situarnos en Čierny Balog, un humilde pueblo de poco más de 5.000 habitantes situado en el centro de Eslovaquia. Allí, en el distrito de Brezno, se encuentra esta localidad en los Montes Tatras. Y el modesto equipo del pueblo, el TJ Tatran Čierny Balog FC, juega sus partidos en el Štadion v Čiernom Balogu. Un estadio con capacidad para 480 espectadores.

Podría tratarse de la historia de cualquier pueblo de la España despoblada, en cualquier punto de provincias como Ciudad Real, Cuenca, Segovia o Soria, por citar unos ejemplos. El TJ Tatran es un equipo de categorías regionales del fútbol eslovaco que se fundó en el año 1933.Pero la principal peculiaridad de su estadio eslovaco es que el fútbol no es el único atractivo que tiene sentarse en su única grada con asientos en uno de los laterales del estadio.

Y es que precisamente frente a esa grada del Štadion v Čiernom Balogu, a escasos metros, hay una vía de tren que ya estaba colocada previamente a la construcción del estadio. Hasta los años 80 esta vía servía para el transporte de trenes de mercancías y materiales para la industria de la madera, pero su actividad se vio interrumpida hasta los años 90. En esa década se construyó el Čiernom Balogu, y después se rehabilitó la vía para ser utilizada con fines turísticos.

Aspecto del estadio Čiernom Balogu, con la grada y la vía de tren en el margen izquierdo. Foto: destinoinfinito

Al ser consultado el TJ Tatran Čierny Balog sobre la utilización de la vía que cruzaba el estado de fondo a fondo, el club no puso oposición en que se siguiera utilizando el trayecto para rutas turísticas. Y es por eso que un modesto estadio de apenas 500 localidades, en un pueblo de no más de 5.000 habitantes, es uno de los atractivos principales del país.

Un hecho único en el mundo

El tren pasa un total de cuatro veces al día y, en muchas ocasiones, coincide con el transcurso de partidos. Y, cuando lo hace, el maquinista saluda a aficionados y jugadores tocando la bocina. En uno de los extremos del estadio, junto al córner, se abre una verja ya oxidada cuando se acerca el tren turístico a vapor que permite, durante unos segundos, aumentar los espectadores del encuentro del TJ Tatran.

Uno de los estadios más raros del mundo, sin duda. Pero, a su vez, un punto en el mapa que señalar para visitar algún día. Os dejamos un reportaje que hizo el programa «El día después» a finales de octubre de 2019:

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