Opinión

RFEF: El bolsillo por delante del fútbol

En el día de ayer, la RFEF sacó un comunicado en relación a los play-off de ascenso a 2ª División, 2ª División B y otras categorías. Jesús Medina, presidente del Linares Deportivo (líder del Grupo IX de Tercera División, con 18 puntos de ventaja sobre El Ejido, segundo clasificado), lanzó ayer un tuit en el que se quejaba de la gestión de la Federación en esta situación:

En resumen, obliga a los clubes con derecho a participar en el play-off de la RFEF a remitir toda la documentación antes del jueves 4 de junio. De lo contrario, «se entenderá que el Club con derecho a participar ha renunciado a dicha participación (…) ni tampoco el derecho de ningún otro club a ocupar su posición por carecer de derechos a jugar los play-off».

El problema radica en parte de esa documentación. En ella, hay incluido un documento en el que los clubes deben asumir las consecuencias sanitarias y medidas de seguridad para garantizar que todos los miembros de la entidad estén en condiciones de asistir a la disputa del play-off correspondiente. Eximiendo a la RFEF en todo momento de cualquier posible consecuencia.

Esto significa que, en plena pandemia mundial, un club asuma las posibles consecuencias externas a su responsabilidad. Inédito: un organizador se lava las manos en caso de que haya un problema en su competición.

La respuesta de la RFEF a esto es: «o firmas que si pasa algo es tu culpa o no juegas». Y son los clubes los que tienen que acreditar la realización de, al menos, dos tests antes de disputar el primer partido oficial. Imagínense los costes para clubes humildes cuyo sueño se torna en pesadilla.

Otro capítulo negro para el fútbol modesto

Se vuelve a ver, una vez más, que lo único que importa es salir en la foto, los focos y los flashes. Conforme bajamos de categoría vamos viendo más penurias, más dejadez y ostracismo. Me recuerda a la película El hoyo, donde la sociedad se distribuye en eslabones donde los más ricos tienen más y los más pobres no alcanzan a tener nada.

Y el problema, por desgracia, no tiene pinta de solucionarse a corto plazo. Hace tiempo que se perdió el aroma a fútbol de antaño. Desde que se permitió matar clubes históricos para crear engendros, o cambios de nombre y sede de la noche a la mañana. Desde que las gradas de los estadios humildes se caen y no escuchan cánticos desde hace décadas. Cuando recordamos que un día hubo niños que lucían la bufanda del equipo de su pueblo y hoy pasan de largo al cruzar por delante del campo municipal.

Una vez más, el dinero va por delante del fútbol. El circo antes que el mérito deportivo. Los billetes (los que ponen los clubes, no la RFEF) antes que los valores. Y así es muy difícil dignificar unas categorías que, una vez bajas del segundo escalón, los interruptores no funcionan y las bombillas no prenden.

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